miércoles, 10 de diciembre de 2008

CUENTO DE AYUDA



Un maestro inculcaba a sus alumnos el afán de hacer cada día una obra buena. Un día preguntó en clase:
.-A ver, Jaimito,¿cuál ha sido tu buena acción ayer?
.-He ayudado a una viejecita a cruzar la calle.
.-¡Muy bien! -dijo el maestro-.Y continuó:
.-¿Y tú Pedrito, cual ha sido tu buena acción?
.-Yo -contestó éste- ayudé a Jaimito a que ayudara a la viejecita a cruzar la calle.
.-¡Estupendo! ¿Y tú Manolito?
.-Yo ayudé a Jaimito y a Pedrito.
Luego pregunta a otro, otro y otro. Y cuando había preguntado a media clase y todos habían hecho lo mismo, el maestro desconcertado, preguntó:
.-Pero bueno, ¿que tenía esa calle?¿Tan difícil era cruzarla que tuvisteis que ir todos a ayudar a esa viejecita?
.-No, la calle nada -respondió Jaimito-. Es que la vieja no quería cruzar.


Ayudar a una persona es colaborar con ella a hacer algo bueno.

Lo realmente difícil de ayudar a alguien no es ayudarla, sino averiguar como quiere ser ayudada y como realmente necesita esa ayuda. Y eso muchas veces , es distinto de cómo queremos nosotros dársela.




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