miércoles, 7 de septiembre de 2011

ORAR ES ABANDONARSE





Muchas veces creyendo hablar con Dios, no me hablo mas que a mi mismo. Me sermoneo, me regaño, me tranquilizo como puedo, pero de ninguna manera hablo con Dios. A veces, pensamientos fuera de lugar irrumpen en una oración estéril. Pienso por ejemplo, en mi jornada; puedo sentir la ira subir en mi... o la satisfacción... o la ansiedad.

Rehago, a pesar mio, la historia. Juego mi papel, para mi el mejor, soy brillante, incisivo, eficaz... y despierto. El corazón agitado, para constatar que mi oración se fue hace mucho tiempo.
Otra vez un fantasma prohibido y atrayente viene a acariciar los instintos de animal que laten en mi. O bien , mientras hago un examen de conciencia, serio por una vez, simplemente me duermo.


¡¡No, realmente no sé rezar.!!

Pero a veces , cuando no lo espero, andando por la calle o charlando con el panadero, mirando a uno de mis hijos, escuchando música, brutalmente siento una oleada de alegría, una emoción secreta, un sollozo ahogado... un sentimiento de gratitud, esa fruta agridulce de gusto tan particular.
Cuando lo siento, me paro un instante para saborear la extraña amargura de esa dicha que me es dada. Solamente entonces, sé que acabo de orar. Comprendo que orar es llegar a ponerse en la onda correcta para recibir el mensaje.

Para eso, solamente tenemos que olvidarnos un poco de nosotros.
Orar es abandonarse, es escuchar sin esperar nada.







7 comentarios:

Gildo Kaldorana dijo...

Esque de vez en cuando te pones tan mística.......
Me alegro de volver a leerte Victory (o Victoryo), pues en este post, hablas en masculino, no se, estoy un poco perdido......
Un abrazo

Silver_Lady dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Silver_Lady dijo...

Pienso que es bello que lo escribiste, porque es precisamente lo que sientes y así lo expresas.
Orar, como dices, es otra cosa. A veces pensamos que tan sólo hablar con Dios es orar. Pero hay muchas formas de orar... lo que sí es que si al hablar con Dios le "sugerimos" o nos angustiamos en nuestras propias palabras (como si no llegaran a él)le estamos diciendo que no creemos como debe actuar en nosotros, nos ponemos en el lugar que sólo debe ser de él. Así como dices, orar es ponerse en sus manos, viéndolo en cada rayo de luz, viéndolo sonreir en aquél que pasa a nuestro lado y nos saluda, y en un beso de los seres amados...

Belinha dijo...

Olá! Em 2009 deixaste um comentário no meu blogue sobre as obras do teu amigo pintor José Herrera. Durante muito tempo eu não actualizei o blogue pelo que não vi isso. Mas, mais vale tarde do que nunca! Na minha opinião o teu amigo é um bom pintor dentro do seu género.Obrigada por visitares o meu blogue Artsnack!

lidia-la escriba-www.deloquenosehabla.blogspot.com dijo...

tienes ese potencial especial,que mucho no tenemos!
hermoso !
un abrazo enorme
lidia-la escriba

Dyeve dijo...

¿Qué palabra maravillosa... Puede satisfacer todas nuestras sentimientos que tenemos dentro en nosotros mismos...

Gracias!
beso, Dyeve

JARA dijo...

Yo no hablo con Dios, hablo mucho conmigo misma, así que creo que todos los días oro bastante. Pero cuando lo estoy haciendo no siento sosiego, sino todo lo contrario. El relax viene después, cuando he terminado, y dura hasta la próxima oración.
Un saludo.

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